El síndrome de Diógenes en personas mayores que viven solas

El síndrome de Diógenes afecta especialmente a las personas mayores que viven solas. La soledad, la pérdida de un ser querido o el deterioro cognitivo pueden desencadenar una acumulación que crece sin que nadie la vea. En DIOGEBCN atendemos muchos de estos casos en Barcelona, y queremos hablar de ello con sensibilidad.

Detrás de muchos casos hay, sobre todo, soledad.

La soledad como desencadenante

La soledad no deseada es uno de los grandes factores de riesgo. Una persona mayor que se queda sola, sin apenas contacto, puede ir abandonando el hogar y el autocuidado poco a poco, hasta llegar a una situación de acumulación extrema.

La soledad prolongada abre la puerta al abandono del hogar.

La pérdida de un ser querido

La muerte de un cónyuge o de un familiar cercano es a menudo el punto de inflexión. La persona pierde su apoyo y su rutina, y sin ayuda puede desmoronarse. Estar atentos en esos momentos es fundamental para prevenir.

Una pérdida sin apoyo puede ser el inicio del problema.

El deterioro cognitivo

El deterioro cognitivo o ciertas enfermedades mentales pueden estar detrás de la acumulación. En estos casos, la persona no es consciente del problema, y por eso necesita comprensión y una valoración médica, no reproches.

Cuando hay deterioro cognitivo, la persona no ve el problema.

Por qué pasa desapercibido

Las personas mayores que viven solas tienden a ocultar la situación y a rechazar visitas, y la familia, cuando vive lejos, no siempre lo sabe. Por eso muchos casos se descubren tarde, a menudo por una urgencia médica o una alarma vecinal.

El aislamiento hace que estos casos tarden en salir a la luz.

El papel de los vecinos

En las fincas de Barcelona, los vecinos suelen ser los primeros en notar algo: olores, plagas, una persona que ya no sale. Un vecindario atento es, muchas veces, la primera red de protección de una persona mayor que vive sola.

Un vecindario atento puede salvar a un mayor de la invisibilidad.

La importancia de la familia

Mantener el contacto con los familiares mayores, visitarlos y estar atentos a las señales es la mejor prevención. Muchas situaciones se podrían atajar antes si se detectaran a tiempo, y la familia tiene un papel clave en ello.

Un poco de atención familiar previene muchas situaciones.

La coordinación con los recursos sociales

Cuando se detecta un caso, coordinarse con los servicios sociales es esencial para que la persona reciba apoyo continuado: seguimiento, ayuda a domicilio, atención sanitaria. Así se evita que, tras la limpieza, vuelva a la misma situación.

El apoyo social continuado evita que la situación se repita.

Un trato especialmente delicado

Intervenir en la vivienda de una persona mayor exige un tacto especial. Es su hogar, su historia y su intimidad. Lo tratamos con el máximo respeto, cuidando sus documentos y recuerdos, y sin hacerla sentir juzgada en ningún momento.

El hogar de un mayor se trata con respeto por toda su historia.

Prevenir la soledad no deseada

Más allá de nuestro trabajo, estos casos invitan a una reflexión: cuidar de las personas mayores y solas de nuestro entorno, mantener el contacto y avisar a los servicios sociales ante cualquier señal. La prevención empieza por mirar a quien tenemos al lado.

Un poco de atención a los mayores solos evita muchas de estas historias.

Las señales que no debemos ignorar

Que un mayor deje de abrir la puerta, que se acumule el correo, que aparezcan olores o que deje de bajar a la calle son señales de alarma. No conviene restarles importancia: pueden indicar que algo va mal y que la persona necesita ayuda cuanto antes.

Pequeñas señales cotidianas pueden avisar de un gran problema.

El respeto a su autonomía

Ayudar a una persona mayor no significa decidir por ella. Siempre que es posible, se respeta su autonomía y su voluntad, contando con ella y explicándole las cosas con paciencia. Los servicios sociales trabajan ese acercamiento con mucho tacto.

Ayudar a un mayor es acompañarlo, no decidir en su lugar.

Después de la intervención

Una vez saneada la vivienda, lo importante es que la persona no vuelva a quedarse sola con el problema. El seguimiento de los servicios sociales, la ayuda a domicilio y el contacto de la familia son la mejor red para que la situación no se repita.

El seguimiento posterior es lo que evita volver al punto de partida.

La tecnología y el contacto

Una llamada frecuente, una videollamada o incluso sistemas de teleasistencia ayudan a mantener el contacto con un mayor que vive solo y a detectar a tiempo cualquier cambio. Pequeños gestos de conexión pueden prevenir que la soledad derive en una situación de abandono.

Mantener el contacto, aunque sea a distancia, previene el abandono.

Estamos para ayudar, con humanidad

Si una persona mayor de tu familia o tu vecindario en Barcelona vive una situación así, llámanos. Intervenimos con discreción, coordinándonos con los servicios sociales y con el máximo respeto por la persona. Nadie debería afrontar esto solo.

Ninguna persona mayor debería quedar sola ante esta situación.

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